Demasiada luz puede ocultar más cosas que la oscuridad
Hay frases que, la primera vez que las lees o las oyes, parecen un contrasentido. Y precisamente por eso vuelves a recordarlas. Porque intuyes que esconden una verdad.
Esta fue una de ellas: “Demasiada luz puede ocultar más cosas que la oscuridad.”
Desde pequeños aprendimos a temer la oscuridad y a confiar en la luz. Pero ¿y si, a veces, la luz también pudiera cegarnos?
Cualquiera que haya conducido de noche sabe que una luz demasiado intensa puede cegarte. Durante unos segundos dejas de ver el camino. No porque falte luz… sino porque sobra.
En la vida ocurre algo parecido. Hay personas que llevan tanto tiempo bajo los focos que han olvidado cómo es mirarse con su propia luz.
La luz de las expectativas de los demás. La luz de las redes sociales. La luz del éxito que todos aplauden. La luz de las opiniones, los consejos, las etiquetas y de todo aquello que les dice cómo deberían vivir.
Todo parece tan brillante que acaba siendo difícil distinguir qué desean realmente.
Y entonces aparece una paradoja. Creemos que necesitamos más respuestas, más información, más certezas, más formación.
Cuando quizá lo que necesitamos es exactamente lo contrario. No necesitamos más claridad. Necesitamos menos deslumbramiento. Reducir la intensidad y apartarnos por un momento de los focos.
Permitir que nuestros ojos vuelvan a acostumbrarse a una luz suficiente para distinguir lo esencial. Porque es entonces cuando empiezan a aparecer los contornos de aquello que siempre estuvo ahí, esperando ser visto.
Quizá por eso el coaching no consiste en añadir más luz. Consiste en ayudarte a dejar de vivir deslumbrado. No ofrece respuestas. Hace mejores preguntas. No ilumina el camino por ti. Te ayuda a reconocer la luz propia con la que puedes recorrerlo.
Las conversaciones que más nos transforman no son las que terminan con grandes soluciones. Son las que nos permiten mirar donde nunca antes habíamos dirigido la mirada.
Hoy quiero dejaros tres preguntas poderosas. No para que las respondáis ahora, sino para que os acompañen durante un tiempo.
- ¿Qué luces de vuestra vida os están deslumbrando más de lo que os ayudan a ver?
- ¿Qué parte de vosotros permanece oculta porque lleváis demasiado tiempo mirando hacia donde otros iluminan?
- ¿Y si hoy redujerais la intensidad de esa luz que os deslumbra… qué empezaría a hacerse visible?
Porque, al fin y al cabo, no siempre es la oscuridad la que nos impide ver. A veces, es el exceso de luz el que nos mantiene ciegos.
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Sobre el autor
Nacho Martín
CEO y fundador de Whoop Coaching y Consulting.
Life Coach | Coach ejecutivo | Coach de Equipos y sistemas.
Mentor y desarrollador de líderes.
Experto en Banca y finanzas | Transformación digital | Experiencia global.