Coaching financiero: escucha lo que tus gastos dicen de ti

“No somos libres cuando compramos lo que queremos. Somos libres cunado no necesitamos comprarlo.»
Nacho Martín

 

Mariona era socia de una firma de consultoría estratégica. Había construido una carrera sólida basada en el análisis de datos, optimización de recursos y planes de negocio a cinco años. Sabía cómo reducir costes, cómo identificar ineficiencias, cómo maximizar beneficios. Podía reestructurar una multinacional en una tarde de lluvia y manejar infinidad de hojas de Excel. Y,  no obstante, había una área de su vida donde los números se le escapaban com arena entre los dedos: su vida personal.

Cada mes, como un ritual que no quería mirar de frente, entraba en su piso de Barcelona y abría un armario que parecía contener más emociones que ropa. Dentro del armario, blusas sin estrenar, zapatos que sólo había usado una vez, y en el fondo… una caja llena de recibos y tickets. Recibos y tickets arrugados, desordenados. Testimonios mudos de compras impulsivas no pensadas, de consuelos innecessarios, de decisiones basadas en emociones que ningún comité ejecutivo habría aprobado.

Mariona podía hacer un análisis DAFO de cualquier empresa, pero nunca había hecho un DAFO de su alma financiera. Cada vez que abría el armario, alguna cosa le decía que ya era hora de limpiar. Pero lo cerraba rápido, como quién prefiere no ver lo que hace daño. Hasta que un día de agitación emocional se atrevió a abrir no solo el armario, sino también su alma. Y entoces entendió que sus finanzas le hablaban de ella mateixa. Que cada gasto era una historia. Que cada compra hablaba de ella más de lo que estaba dispuesta a admitir.

¿Te has parado alguna vez a escuchar lo que tus gastos dicen de ti? Porque el dinero so se va, te explica. Explica cuando necesitabas consuelo, cuando te sentiste solo o sola, cuando celebraste desde la abundancia o cuando te castigaste desde la culpa. Tu tarjeta de crédito no miente. Sólo refleja. I tu… ¿escuchas al dinero?

Imatge de freepik
Los tres platos del menú de las finanzas

Talane Miedaner en su libro «Coaching para el éxito» propone dividir nuestros gastos en tres categorías tan reveladoras como incómodas:

  1. Gastos necesarios. Los que alimentan tu cuerpo, tu hogar, tu subsistencia. La compra del supermercado. La factura del agua. El alquiler del piso. Estos gastos son el pan. Y aún así, hay quien compra más pan del que puede digerir. ¿Estás gastando lo que necesitas o en lo que te han dicho que necesitas?
  2. Gastos optativos. Los que te aportan placer, confort o satisfacción. El café con amigos o amigas. Un libro nuevo. Una escapada de fin de semana. Estos gastos son el vino. Bien escogidos, elevan la experiencia. Peri si los tomas por olvidar, te embriagan. ¿Tus gastos optativos son regalos para ti o anestesia emocional?
  3. Gastos erróneos. Los que haces desde la inconsciencia, la ansiedad, la impulsividad. Estas compras que no recuerdas por qué las hiciste. Que escondes. Que devuelves o ignoras. Son los postres que te empalagan. La comida que tiras a la basura. ¿Cuántas veces has comprado por no saber decir “no” a alguna cosa más profunda?

¿Sabes en qué gastas tu dinero? …  Seguramente no llevas un registro de tus gastos. ¿Sabes decirme qué importe mensual haces en gastos erróneos?

No te sientas culpable. Se trata de mirar con una mirada nueva. De llevar un registro como quien escucha una canción que ha sonado mil veces y por primera vez comprende su letra. Anota lo que gastas. Cada día. Cada euro. Sin juzgar.No paar castigarte, sino para conocerte.

“He gastado 60 euros en alguna cosa que no necesito.” Pregúntate: ¿Què emoción estaba sintiendo? ¿Qué vacío intentaba llenar? ¿Qué valor estaba olvidando? Anótalo. Porque no es sobre el dinero. Es sobre ti.

Redibujar el camino y establecer una nova relación con el dinero

Hay personas que creen que el éxito financiero es tener mucho dinero. Realmente el éxito  financiero es tener lo que necesitas y valorar lo que tienes. A veces la libertad financiera no está en ganar más, sino en gastar menos con más sentido. En dejar de llenar carros de la compra y empezar a llenar la agenda de lo que realmente te nutre.

Hazte estas preguntas: Si mañana congelasen mis ingresos, pero pudiese rediseñar mi vida desde cero, ¿qué conservaría? Qué eliminaría? ¿Qué agradecería?

No heredamos solo el color de los ojos o nuestos apellidos. También heredamos patrones de conducta. Tal vez creciste en una casa donde se gastaba para aparentar, o donde el dienro era motivo de discusión. Tal vez te enseñaron que ahorrar era de avaros, o que pedir ayuda era de débiles. Pero hoy, tu puedes romper el guión. ¿Qué creencias sobre el diner arrastras sin haberlas escogido? ¿Estás dispuesto a contruir tu propia filosofía financiera? ¿Estás dispuesto a cambiar tus creencias sobre el dinero?

Volvamos al armario de Mariona. Cuando acabó de vaciarlo, se sintió más ligera. No solo por los objetos que salieron, sino por las emociones que ya no tenía que cargar. Separó lo necesario de lo optativo, y lo que era erróneo lo agradeció y lo dejó ir.

Y así como limpió aquel armario, empezó a limpiar otras cosas: su agenda, sus relaciones, su tarjeta de crédito, sus pensamientos. Porque a veces, ordenar un ajón o un armario es el primer paso para ordenar toda la vida.

Este no es un texto para ahorradores o ahorradoras compulsivas ni para gurús de inversión. Es un texto para ti, que alguna vez has sentido que el dinero te domina en lugar de servirte. Para ti, que trabajas tanto y a veces no sabes donde se va todo. Para ti, que te preguntas si gastar con culpa o ahorrar con miedo son las únicas opciones. Y para ti, que tal vez estás lista para vivir en paz con el dinero y contigo misma. ¿Estás lista para establecer una nueva relación con el dinero?

Hazte las siguientes preguntas para sembrar una nueva conciencia:

  • ¿Qué me enseñaron sobre el dinero y cuánto de esto sigo creyendo?
  • ¿Qué compro cuando me siento sola cansada, vacñia o aburrida?
  • ¿Quñe parte de mi se siente merecedora de abundancia?
  • ¿Qué gasto me ha hecho sentir mñas feliz en el último mes?
  • ¿Qué gasto me ha hecho sentir peor conmigo mismo?
  • ¿Qué pasaría si cada euro que gasto fuese una declaración de amor propio?
Epílogo: el valor de lo que no cuesta nada

Hay cosas que no cuestan dinero pero lo valen todo. Un paseo por la playa. Una conversación honesta. Un comida sencilla en buena compañía. Dormir en paz. Despertar con propósito. Tal vez no está en tu cuenta bancaria, sino en la forma en que habitas tu presente. Tal vez ya tienes lo que necesitas. Y todo lo demás… es solo desorden.

Mariona entendió que su libertad no dependía de lo que ganaba, sino de lo que era capaz de dejar ir. Porque a veces, los números no se ordenan en el banco… sino en el alma.

 

Compartir:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

Sobre el autor

Imagen de Nacho Martín

Nacho Martín

CEO y fundador de Whoop Coaching y Consulting.

Life Coach | Coach ejecutivo | Coach de Equipos y sistemas.

Mentor y desarrollador de líderes.
Experto en Banca y finanzas | Transformación digital | Experiencia global.