Coaching: el cuento del chef y su hija
Érase una chef de un famoso restaurante que tenía una hija que se quejaba todo el rato de su vida tan aburrida, que decía que todo le iba mal y que ya estaba harta de luchar por todo, cuando realmente lo tenía todo para ser feliz.
-Papá, es que en cuanto soluciono un problema, aparece otro – dijo la muchacha.
Sin pensárselo, el padre la cogió de la mano y se la llevó a la cocina de su restaurante.
Ya en la cocina, el chef le dijo a su hija:
– Ahora, por favor, fíjate bien en todo lo que haré.
El padre rellenó tres recipientes idénticos con la misma cantidad de agua y los colocó los tres sobre los fogones para calentar el agua.
En el primer recipiente puso zanahorias, en el segundo puso huevos de gallina y en el tercero, granos de café.
La hija esperó impacientemente mientras que el padre controlaba los fogones y, de tanto en tanto, renegaba hablando bajo para sí misma. No había pasado un minuto que le dijo a su padre:
–Padre, ¿qué haces? Me canso.
Al cabo de 15 minutos, el padre apagó los fogones de la cocina. Primero sacó el recipiente con las zanahorias y las puso en un plato. En segundo lugar, sacó los huevos y los dejo en otro plato. Y, finalmente, coló el café en un pote.
Entonces, miró a su hija y le dijo:
– Cariño, ¿qué ves?
– Zanahorias, huevos y cafè – contestó ella.
Le hizo acercarse a los platos y le pidió que tocase las zanahorias. La chica así lo hizo y notó que las zanahorias estaban blandas. Después le pidió que cogiese un huevo y lo rompiese. Tras sacarle la cáscara, la chica sintió que el huevo estaba duro. Y, acto seguido, le pidió que tastase el café.
La hija sonrió mientras lo paladeaba y disfrutaba de su rico aroma.
El chef le dijo entonces:
– Escúchame ahora con atención. Los tres elementos, la zanahoria, los huevos y el café se han enfrentado a la misma adversidad: el agua hirviendo. No obstante, date cuenta de que los tres elements han reaccionado de forma muy diferente a la ebullición. Cuando he puesto la zanahoria a hervir era fuerte y dura y, una vez hervida, se ha vuelto débil y blanda. Cuando he puesto los huevos, su cáscara protegía su interior líquido, la clara, i la yema. Al hervir, los huevos, se han vuelto compactos y ahora son huevos duros y sólidos. Y el café… El café hervido ha sido capaz de cambiar el agua en sí misma.
El padre miró fijamente a su hija, creándose un breve espacio de silencio y tranquilidad i después le preguntó:
– ¿Qué crees que eres tú? ¿La zanahoria, el huevo o el café? …¿Eres una zanahoria que parece fuerte y que ante la adversidad se vuelve débil y pierdes todas tus fortalezas?…¿Eres un huevo que tiene un corazón flexible, un espíritu fluido, i que ante la adversidad te vuelves dura y rígida?… ¿O eres como el café que transforma el agua, el elemento que causa la adversidad al hervir y casa dolor, y que hace que en aquel momento de ebullición, el café esté en su mejor versión, con su mejor sabor y aroma?
La joven se quedó un rato pensando, callada. Ya no se quejaba.
El padre le preguntó en aquel momento:
– ¿Qué has aprendido de esta metáfora culinaria?
– Papá, gracias. Me has hecho reflexionar sobre mi vida. He aprendido que quiero ser como los granos de café. Quiero ser una persona que cuando las cosas se ponen mal, reaccione positivamente para que las cosas a mi alrededor mejoren.
– Fíjate, hija mía, que todo depende del cómo. Y el cómo, solo depende de ti. Todo es cuestión de actitud.
Querido lector, ante la adversidad, ¿qué eres? ¿Zanahoria, huevo duro o cafè?
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Sobre el autor
Nacho Martín
CEO y fundador de Whoop Coaching y Consulting.
Life Coach | Coach ejecutivo | Coach de Equipos y sistemas.
Mentor y desarrollador de líderes.
Experto en Banca y finanzas | Transformación digital | Experiencia global.