El valor de aceptar tus miedos y hacer realidad tus sueños
Por fin llegó a una ciudad cuyo rey había perdido su castillo y sus tesoros por culpa del encantamiento de un mago malvado. Todos los valientes que habían entrado en el castillo para recuperar los tesoros habían huido despavoridos o habían muerto de miedo.
Juan fue a ver al rey y este le dijo que si era capaz de pasar tres días y tres noches en el interior del castillo desaparecería el encantamiento. Como premio le concedería la mano de su hija y compartiría con él la mitad de sus tesoros.
Juan Sin Miedo no lo dudó ni un segundo. No por la recompensa sino porque creía que era una buena oportunidad para conocer el miedo. Pasó los tres días enteros en el castillo y ni un espectro tenebroso, ni un fantasma ni una momia fueron capaces de asustarlo. Juan consiguió liberar el castillo del encantamiento y se casó con la bella princesa.
Pasados unos meses, la princesa quiso hacerle un regalo a Juan. Una pecera redonda con peces de diferentes colores. Juan estaba aún durmiendo. Cuando la princesa se acercó a la cama, tropezó y el agua y los peces cayeron encima de la cara de Juan, que gritó despavorido. Por fin había conocido el miedo y unos simples pececitos en la cara lo habían causado. La princesa prometió guardar ese secreto y vivieron felices para siempre».
La moraleja de este cuento es que todos, todos y cada uno de nosotros hemos tenido miedo alguna vez. ¡No tengas miedo de admitirlo! ¡Acéptalo!
Debemos aceptar el desafío de lo incierto y superar nuestros miedos. La mayoría de cosas que evitamos, las evitamos porque tenemos miedo de tener miedo. Y lo peor de todo, cuando tenemos miedo no habiendo peligro a nuestro alrededor, inventamos el peligro para poder justificar el miedo. ¡Estamos fatal!
El problema no está en sentir el miedo, sino en tenerlo cuando no hay un motivo real.
Una persona pierde el miedo cuando acepta sus miedos. No es cuestión de valentía. Es cuestión de darse cuenta de que es natural tener miedo. Es cuestión de confianza y autoestima.
«Paco, era un anciano que cumplía aquel día 88 años. Sus hijos, nietos y biznietos le habían organizado una fiesta con un gran pastel con 88 velas.
– ¡Pide un deseo! ¡Pide un deseo! – corearon al unísono nietos y bisnietos.
Tras pensar unos segundos, Paco, con gran esfuerzo apagó las velas con varios soplidos.
Uno de sus hijos le preguntó entonces:
– Papá, ¿qué deseo has pedido?
El anciano lo miró con lágrimas en los ojos y le contestó:
– Mi deseo es volver aquí con más valor para hacer todas las cosas que soñaba hacer y tuve miedo de intentar.»
¿Qué vas hacer ahora? Esperar quieto en tu zona de confort a que te consuman tus miedos o salir afuera y abrazarlos.
Nota: Este post fue publicado originalmente por el mismo autor en el Blog Liderazgo y Coaching (liderazgoycoaching.blogspot.com) el 2 de diciembre de 2013.
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Sobre el autor
Nacho Martín
CEO y fundador de Whoop Coaching y Consulting.
Life Coach | Coach ejecutivo | Coach de Equipos y sistemas.
Mentor y desarrollador de líderes.
Experto en Banca y finanzas | Transformación digital | Experiencia global.